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1 de junio de 2004

Tijuana, Tercera Nación

Yo me considero Xicano, con x. Un Xicano de Tijuana, o un Xicano Mexicano como la veo para distinguirme de mis paisas los Xicanos de Los, Californios y todo, soy una minoría. No todos en Tijuana comparten esta visión de que Tijuana es parte de Aztlán. No importa que Aztlán sea una área geográfica dentro del imaginario Chicano cuya característica es que se siente por su forma de ser. Por eso es sorprendente este reciente interés por la frontera (again?). No sé, ni tengo la menor idea de lo que la frontera sea, porque en Tijuana hay demasiado interés y nacionalismo mexicano como para considerarse otra cosa que una frontera política, una línea divisoria que poco tiene que ver con Tijuana y mucho menos con San Diego. Cuando los medios de comunicación aluden a la frontera es sin duda una batalla ideológica y nada que ver con la gente que hace vida en la frontera.

La historia del Xicano empieza en Tijuana y es un tema que traen tanto los san dieguinos como ciertas minorías de Tijuana que se hayan bajo los efectos intoxicadores de la ideología estatal del aparato político de México, para mi son posers, usualmente de las universidades de Tijuana que buscan fama por el quick way como en una quickmart. Ellos en realidad no saben nada del Xicanismo ni les interesa porque los prejucios son grandes, vastos y divisorios. La ideología estatal les ha envenenado el amor a lo propio.

No es necesario explicar que a los Xicanos nos odian porque no sabemos hablar el español del poder, el español de las jerarquías que espetan la forma de hablar de uno, mas de las veces se nos odia porque somos una raza que tiene su propio vocabulario y utilizamos los idiomas que permean Aztlán y los manejamos ambos para hacernos de una identidad propia. Somos otra raza aparte, somos una clara amenaza a esas estúpidas ideologías que Washington, Madrid y el DF promulgan para detentar una identidad que nada tiene que ver con Aztlán (léase: Tijuana), venga, diganme, ¿qué fregados hace el Emperador Azteca en uno de los boulevares de Tijuana? Si la Baja tiene sus propios indígenas nativos al terre y heréos que han luchado contra el gobierno federal, y no me hablen de Jefferson o de Lincoln, ¿qué hacen esas estatuas en las Californias? La verdad, estos conceptos ideológicos que nadie cuestiona y que permean la identidad de los Tijuanenses son consumido todos los días sin cuestionamiento alguno, ¿cómo pues preguntarle a los Tijuanenses qué significa ser Tijuanense? o ¿qué significa la frontera? es más que una bofetada.

No quiero hacerme la ilusión que voy a ofender a alguien con estas letras pero venga, la idea de Tijuana Tercera Nación es una ideología más del mexicano ideologizado para aplastar una vez más las nociones que los Tijuanenses (por lo menos la minoría que yo conozco, mi Tijuana que veo, vi y seguiré viendo) tenemos de nosotros, y que pocos se atreven a mencionar: somos más mexico-americanos que simples mexicanos, somos bi-,tri, quatri, culturales. Es como aquel directivo que salió desde el centro de la nación y que se dio hace ya más de 4 lustros atrás para que la ciudadanía dejará de nombrar a sus hijos e hijas con nombres anglosajones, o cuando se insta a la población a gastar más pesos que dólares o que el evangelio de los protestantes es cosa del demonio (en Tijuana si te dicen a las 3 de la tarde, eso significa a las tres de la tarde, no a las 3:20pm de la tarde como buen católico; amén de los trabajos que hacen en las colonias marginadas a las cuales los católicos de hueso colorado ni siquiera han visto en fotos) o que se niegue que hay una minoría (y que se desprecia, ¿pondrán alguna vez las fotos de Lalo Alcaraz en el Paseo de la Fama o la de Luis Alberto Urrea ahí?) bilingüe en Tijuana.

Esto es más centralismo para que el águila y el nopal permanezca en nuestras frentes y nada más (como si negaramos lo que somos, más paranoia del centro, es todo), son guerras ideológicas que atraen a gente por el dinero que se invierte en ello, o a oportunista como hyepez que apelan a la ultra izquierda mexicana; imagínense, ¡un español esta detrás de todo esto! [El artífice principal de esta muestra, Antonio Navalón Sánchez, es uno de los representantes del Grupo Prisa en México, integrante a su vez del Grupo Santillana, la multinacional española, hmmm, ¿qué querrán, conquistar Aztlán?]*

Que vengan artistas a ver este labor o que vengan a platicar de sus visiones de lo maravilloso que Tijuana es eso es otra historia, porque la verdad la tienen romantizada y, como siempre, los verdaderos Tijuanenses permaneceremos en la oscuridad hasta que los reflectores, tanto del Otro Lado como del centro, se vayan y podamos cruzar a nuestras anchas de un lado para el otro sin ser la octava maravilla del mundo por ser tan diferentes y tolerables con el resto de México y los EEUU.

No vengan a decirnos, a contarnos como somos, eso ya lo sabemos. De hecho este circo es como cualquier turista más en la conciencia de Tijuana, va, viene, más nunca se queda.

Aunque espero y sea un éxito rotundo este proyecto, después de todo hay mucho Tijuanense involucrado en ello, tan mala leche no le tengo porque sé muy bien que en Tijuana ya la cosa pasó a ser una Tijuana con muchas interpretaciones. Aquí sólo se les recuerda que hay un intento de repressión, como siempre lo habrá, y esa es la repressión de la identidad del Tijuanense bilingüe, del Tijuanense protestante/católico, del Tijuanense mexico-americano, duélale a quién le duela esa es la verdad.


*Fuente: http://www.bitacora-tj.com/384/art11.html [no existe ya]
Ver este otro link: aquí o aquí.



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