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12 de enero de 2004

‘toy malito, cof cof.

Tengo varios días enfermo, un ligero catarro que molesta más por taparme las narices que por el cansancio. Se antoja un caldito de pollo, mas no tengo los ingredientes, y ni pensar en el antojo de un caldito de res, esos caldos curan cualquier resfriado. Los Suecos no piensan así. Nada casero. Puro sufrir con estas enfermedades en Suecia. Una vez me enfermé de las anginas y las mujeres de la casa luego luego sacaron el analysis: esta malo de las anginas, vete por un kilo de tomates. En mi enfermedad y bañado de sudor no deparé lo que me esperaba en aquel entonces. Es la única memoria que tengo de un remedio casero aplicado in vivo. Asarón los tomates en el mismo comal que usaban para hacer las tortillas de harina y tostar chiles güeritos. Estaba tirado en la cama y en un dos por tres sentí como los tomates calientes primero tocaron las plantas de mis pies, los pusieron dentro de un calcetín y después me los pusieron. Yeap, loads of fun there. Los otros me los pusieron en el cuello amarrados en ua especie de bufanda. Ni como protestar, me estaba cargando la calaca.

Tampoco son los suecos como los gabachos. Nada de remedios de tres en uno como los que se encuentran al otro lado over the counter. Nada de eso, te venden la medicina por enfermedad, separado. Si andas malo de la nariz te venden un especie de spray. Si te duele la cabeza o tienes fiebre, una pastillita. La filosofía según he llegado a entender es que el cuerpo se las tiene que rifar a solas. En los años que me avente con los güeros en California vine a entender porque es bueno tener resfriados de vez en cuando: crea anticuerpos y según los que saben cuando leí esa información combaten hasta el cancer o por lo menos preparan al cuerpo a combatir esos bichos.

Yo sé porque estoy enfermo. Lo que pasa es que es el clima el que me chinga, es la segunda vez por estos días del año que me pega ansina. La temperatura se pone loca. Es un subibaja de zero a menos zero. La da calor a uno de lo enropado que anda uno y anda uno quitandose la chamarra, poniendosela. Sale uno del cuarto donde esta bien y bonito al frillazo de afuera, así quién no. Cuando salgo así hasta me parece escuchar la voz de mi madre en la infancia: Muchacho cabrón, métase! Te va a dar una pulmonía que no te la voy a poder quitar ni echandote una farmacia encima! Orale! Bueno, a sufrir a la sueca se ha dicho puesn.