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29 de febrero de 2004

Entre más viejo me hago más desisto de la idea, antes, inclusive me dí la chance de fantasiar una carrera con ella, Bruselas, se me hacía tan romántico. Y es que sí deja, la verdad, mucho viaje, sentirse importante, estar presente ante grandes acontecimientos mundiales. Se me figuraba una idea muy buena, cafe, en medio de la Unión Europea. Trabajando un idioma tan exótico como el sueco. Pero ser traductor ya no tiene el mismo charm de antes. Lo miro más como un trabajo de esclavos más que nada. No sé dónde quedó ese sueño que me alentaba si tan siquiera un poco pero ahora sé que no existe ya. Yo no sé como mueren los sueños, pero sé que requieren de un cierto tipo de alimentación. De repente la idea se me hizo repugnante, mucho trabajo, mucho tiempo con diccionarios, mucho tiempo figurando las ideas de un idioma a otro, tratando de comprender los angulos con que se dicen las cosas en un idioma tomando en cuenta todo aspecto, desde el tono, los valores que se aprecian, las costumbres, perspectivas cognitivas. Es toda una labor.

Am just turned off right now, eso es todo. Nunca lo podré evitar, soy traductor desde hace mucho pero vivir de ello ya no me apetece. Y no es que antes haya vivido de ello pero esos conocimientos me han socorrido varias veces en mi vida. Pro ejemplo, en Madrid tuve la oportunidad de conocer a mucha gente por medio de clases de inglés. Sí, ya sé, eso no es traducción pero de alguna manera anda uno traduciendo cosas al dar clases de inglés. Qué por qué dice uno las cosas así, qué por qué comen esos eso en ese tiempo, que por qué no se puede decir eso en inglés pero en español sí etcétera etcétera. En otras ocasiones he tenido la oportunida de traducir cartas muy personales que le dejan a uno pensando. En total no he ganado mucho pero si se ofrece ahí esta el labor ese.

Y es que hay que tenerle un gran amor al trabajo de traducir. Hay que hacerlo con entusiasmo y tener teorías listas en la cabeza de como hacer la mejor labor, cosa que ha logrado sacarme buenos pleitos con varios profesores ya. Y es que no es lo mismo tener ideas personales a ideas bien estudiadas a nivel académico.

De reciente para acá, por ejemplo, me hicieron ver una cosa excepcional. Resulta que en varias traducciones la manera en que vemos las cuestiones del espacio y lo temporal son diferentes en los idiomas. En español no existe esa lógica, por ejemplo, de dar indicaciones de orientación, o sea hacía donde van las cosas que normalmente son guiadas por las preposiciones. Nosotros somos más floridos, damos detalles de nuestros entornos y pintamos mucho el paisaje. Los de habla inglesa dan más información sobre orientación, hacía donde van los objetos y hay menos detalle en los espacios y el paisaje. No es tan fácil pues para nosotros de habla hispana encontrar expresiones que detallen dirección.



No hace mucho hicieron a algunos incautos describir esta foto y los resultados conllevaron a más o menos decir lo que he venido diciendo hasta ahora. El punto de fuerza es diferente. Algunos se enfocaron en la fuente del movimiento, otros mostraban con gusto el camino, la dirección de la caida, y otros solamente señalaban el punto final de la acción. Aquí es importante el comportamiento cognitivo de la acción mental en cuestión puesto que en lo concerniente a las traducciones este estudio explica por qué las traducciones se escuchan como eso, traducciones. Haciendo la comparación inglés-español cuando se ha traducido una novela del inglés al español se da menos información sobre la fuente, dirección y meta que normalmente se da en una novela netamente en inglés y si se hace una traducción del español al inglés se da más información sobre la dirección, los caminos que las cosas toman, se le da pues un toque inglés a la novela escrita originalmente en español.


Fuente: Forskning and Framsteg