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14 de febrero de 2004

El lodo en Tijuana es una de esas cuestiones con las que se vive si bien durante los tiempos diluviosos o ya en nuevas colonias donde el drenaje se remonta a los tiempos medievales de la Europa antigüa. El lodo pues es de vital importancia para muchos y a grandes razgos uno de los factores que decidiran el humor del día. De vital importancia ya que uno se las pasa esquivandolo o se la pasa uno eligiendo ahí donde el lodo no sea tan profundo. En Tijuana hay de lodos a lodos. El lodo de la ciudad es negro, de ese que la ciudad acumula durante meses y meses sin lluvia y que se junta con el aciete, gasolina, smog y hollín. El hollín es un polvo negro que más de las veces se lo puede uno encontrar el las mallas de metal o si no en las marquesas de los negocios en un sin número de accidentes que le sacan a uno relucir el prestigioso y educado vocabulario más vulgar de uno. Cuando llueve todo esto es llevado en las aguas que muchas de las veces se acumula en algún lugar inesperado de la ciudad causando así un caos vial, en más de las veces, allá por mi infancia/adolecencia esto solía ocurrir con mucha frecuencia por la calle segunda llendo pa’l otro lado. El lodo negro se mezcla con los deshechos de las alcantarillas eruptando su contendio drenajal y amén del olor y la desgracia que uno hace por evitar como la peste bubónica la mezcla de este lodozal citadino.

Sin embargo, el lodo de las colonias es de otra composición. Se puede decir que en más de la partes contiene mucho silicato de aluminio y por eso una de las industrias que ha florecido en Tijuana por mucho años han sido la alfarería. El barro se da en muchos lados y por eso la tierra al mojarse se hace todo un lodazal, claro, todo depende ‘on viva uno en Tijuana. Más por eso que Tijuana esta cerca de un desierto la tierra es por demás arenosa-arcillosa. Aunque hay partes donde es más arenosa que en otras partes y la arena es más ya vidrio viejo y demás basurilla que otra cosa.

Todo esto lo digo porque Pulp Gringo, un gabacho residente en Tijuana y que se encuentra parqueado en Refried Gringo habla de su experiencia lodadiza en Tijuana en su blog aquí en un post titulado Time Out

Yo de hace rato tenía ganas de componer un post sobre justo ese tema ya que cada vez que la tierra aquí en Suecia da para lodazales me recuerda mucho a Tijuana, pero alas! No es lo mismo. Aquí la tierra no adquiere esa textura, esa compusión como la del barro pues han de saber que Suecia casi no tiene tierras cultivables y está compuesta por mucha piedra. Esto hace que la tierra no agarre esa profundidad tan evitada allá en Tijuana. Cuando uno pisa tierra mojada acá, la tierra se hunde como si estuviere uno pisando arena de la playa, o sea que alcanza uno a exprimir el agua de la tierra arenosa. Y no es que no se haga lodo, si lo hay, pero este lodo tiende a charquear y cuando lo hace no deja costras como en Tijuana que al secarse saca uno hasta torrones, no, aquí el lodo se seca y deja así como manchado y se ve luego luego que es más agua que lodo. Digo para mis experiencias que he vivido puesto que la mayor parte ‘on yo me la paso esta pavimentada salvo casos raros como las areas verdes u atajos que los estudiantes tenemos. Debo de confesar que hay veces que camino por esos zonas enlodadas a propósito y por placer ya que me da gusto ver así la tierra, me recuerda pues a lo mio.