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25 de febrero de 2004

Con eso de que en el blog de Conflictiva y el Chango#100 se están tratando los temas de lo que los gringos llaman parenthood, escribiré sobre un tema que tengo gestionando de hace rato ya.

Y es que es algo personal para mí esta historia, relato o simplemente post. De hace rato que le llevo dentro de mí puesto que me ha causado grandes dilemas en mi y de hecho me ha cambiado la manera en que veo a mis criaturas mas no quiere decir eso que haya cambiado mi comportamiento ó opinión al respecto. De hecho siento que por eso he cambiado y reacciono a tiempo para evitarlo, sí, soy de una humanidad flaca y debíl y un simple producto de mi cultura y por eso lo hice y a veces me dan ganas de hacerlo mas el miedo me gana.

Sí eres mexicano o mexicana de niño no se salva uno de unas buenos chingazos por parte de los padres. Se es considerado hasta cierto punto normal y por lo menos las nalgadas son vistas como buen método de disciplina para corregir a niños y niñas por sus travesuras. Yo tengo en mi memoria hasta amenazas de cinturadas con el chicote de una plancha. No es tampoco raro escuchar gritos de niños pidiendo perdon al pasar por las casas a veces si es que anda uno caminando por las colonias de Tijuana. Recurrir al maltrato de los niños pues es hasta cierto punto bien visto en nuestra sociedad. El caso de maltrato de niños ante las autoriades suelen ser casos extremos. Ni la policia ni el DIF aparecen en los periódicos por detener a un padre por haber dado de nalgas a su hijo. No hay mucha acción o legislación con dientes aplicada al respecto. El caso es que se da, suecede y sucederá.

No es que no suceda en Suecia, sí sucede pues aparece en los diarios de vez en cuando. Mas aquí la legislación tiene dientes, aquí el maltrato a los niños conlleva cárcel y multas. Por eso cuando me enteré me detuve. Hay veces que las mias me sacan canas verdes y me dan ganas de darles sus buenas nalgadas pero no puedo, me da más miedo ser reportado ante las autoridades que otra cosa. Inclusive hay una organización llamada BRIS que procura por el bienestar de los niños, hay hasta úmeros telefónicos que los niños tienen a sus dispoción para ponerles el dedo a los padres abusadores.

Esto resulta un choque cultural para mí puesto que los niños son diferentes aquí justo por ese aspecto cultural que la mayoria de los suecos tienen respecto al trato de los niños. Los niños se portan de una manera diferente a los nuestros ya que de alguna manera se portan más independientes que los de allá. La obediencia y el respeto a los padres es un aspecto integral en la mayoria de los casos en la sociedad mexicana. A mí más de una vez me han erizado los pelos mis niñas cuando las veo gritandole a la madre o hasta ciertas veces pegandole. Ya sabrán, uno inculcado a respetar la madre siendo pues el mayor pecado alzarle la mano a la madre. Los niños tienen más libertad en la manera en que se expresan y le dan rienda suelta a sus sentimientos. Se les comprende que no saben lo que hacen a diferencia de nuestra sociedad donde se inculca el respeto a los grandes luego luego.

Me da risa a veces cuando visto a mis hijas puesto que yo soy de esos que cuando hay oportunidad en la mañana les arreglo las chamarras o sueteres antes de irse a la escuela. Luego luego me respinga la más chiquirris, jag kan själv! que quiere decir, Yo puedo sola!. Esto es un aspecto del desarrollo de todos los niños escandinavicos puesto que este comportamiento es bien conocido y las burlas no se hacen esperar en una sociedad que se le conoce por trabajar en consensus como la sueca. Si se sale uno del consensus, la burla pues que se comporta como niño se le es conocida como el jag kan själv! entre los mayores.

En fin, las diferencias son grandes en esto de crear escuincles aquí y allá.