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2 de enero de 2007

Dostoevsky: libre albedrío

Escuchar el libro-audio de Fyodor Mikhailovich Dostoevsky me está causando pensamientos sobre la cuestión del libre albedrío. Notes from the Underground, por lo menos los primeros 9 capítulos, discute eso. Esto me trae recuerdos de recientes noticias en la comunidad científica de hoy en día. No sé que pensaría el ruso ese pero me imagino que detentaría no ya como amenaza sino como afrenta a la misma humanidad los avances en el área de la psicología cerebral.

Por ejemplo, Dostoevsky arguye fervientemente que no hay tal cosa como el libre albedrío, que la humanidad lo ha demostrado así una y otra vez durante el curso de la humanidad. A la misma vez, dice que la moralidad del ser humano no es una de las mejores cualidades del ser humano pues en cuanto el ser humano se aburre se torna en la peor fiera del planeta sin deparar mucho en el bien o en el mal.

A mi pensar, la moralidad se basa mucho en el temor, el miedo que se produce en uno, por eso la biblia recurre a estos métodos para reforzar sus ideas. El infierno no está ahí para darle gusto a la imaginación, sino para inspirar pavor de lo que puede pasar si osamos ser transgresores de las leyes morales del Ruco de los cielos. ¿Qué pasaría si este temor de repente fuera localizado en el cerebro del ser humano? Me imagino que muchos no estarían muy alegres, que digamos. Para empezar, sería el principio del fin para el culto del cristianismo pues al no ser regulado el ser humano por las reglas morales de los judeo-cristianos ¿qué guiará a la pobre alma, que quezque puede permanecer en las llamaradas del fuego terrible por los miles de los miles de años, si uno no es bueno en la tierra?

Otra terrible noticia para los que se ufanaban del ruso es esta otra noticia.

Dostoevsky se queja mucho de los impulsos de los humanos, que es eso la maldad misma del hombre ahora, ¿pensaría lo mismo después de estos descubrimientos dentro de la mente? ¿Dejará el humano de Dostoevsky de existir tal y cual lo conocíamos? Realmente no tengo la suficiente imaginación para penetrar las posibilidades e investigar las consecuencias, sólo siente cierto temor ante lo desconocido.


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