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18 de agosto de 2006

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No hacía mucho calor. Estaba nublado, el aire húmedo y eran las ocho de la mañana, buena hora para empezar a trabajar. Le gusta trabajar con las manos. Tener la cabeza llena de esa insignificancia llamada vida, de vivir el trabajo. A las 7:30 de la mañana llevaba ya varias horas despierto. Suele levantarse muy temprano, ya para las cinco de la madrugada los párpados lucen sus cortinas abiertas luchando contra la modorra.

Lo que sigue son cosas rutinarias, cosas mundanas, algunas veces unas actividades toman prioridades más que otras. La verdad, es una ilusión querer quebrantar la rutina, se engaña, buen indicio de cómo ha de ser el día, so en vez de tirar el agua o hacer del uno o dos, pesarse en la bascúla buscando/anseando reducción de peso decide por lavarse los dientes primero, si no, prende la computadora o se hace un café, le echa su debido piquete, lo cual es mentira, ya lo agarre más de una vez tomándose el mezcal por separado y así. Cinco o seis cosas que inevitablemente hace sin orden alguno me indican cual será su humor por lo que resta del día. Está mañana decidió por permanecer tirado en la cama y las almuhadas color de rosa lucía algunos pelos negros, unos regados por la sábana y otros por la cobija sin cobertor. Sospecho que pretendía más dormir que descansar, todo por evitar la terrible realidad de su vida. Signo de que algo le rumía por la cabeza, algún problema existencial, ya lo conozco. Lo más seguro. Este se traga la realidad cruda y acepta el juzgado del destino con bravura y determinación, y después me dice amor, ¿cómo estás, amanecistes bien? No lo dice pero hay días en que se comporta como si la mejor opción no habría sido mejor amanecer soltero.

Confieso abiertamente que este último aspecto no me molesta, creo, que en su debido momento, todos nos arrepentimos de nuestras parejas tarde que temprano, nos pudo haber ido mejor. Creo por igual que la capacidad de mi amante para amar es la más sincera que pueda haber, cuando me ama y me dice que me ama lo hace porque lo dice con toda la sinceridad del mundo. Nos pudo haber ido mejor a ambos, esa es mi confesión. Lucha me preguntó una vez que ¿mejor en qué? Es bueno airar mis pensamientos con ella porque me da otra perspectiva y ahí logró en una simple pregunta razonar mis pensamientos. Siempre nos andamos cuidando de no caer en trampas mentales. Y la repuesta fue sencilla: pudimos haber sido más espontáneos, pudimos tener más cosas en común. No tenemos nada en común mas que el pasado que nos une.

Elmer Fudd. Be very, vey quiet. His thoughts wonder. I see him cutting the grass. He thinks. Cree que no sé que fuma pipa. Pero es un vicio que le permito porque de otra no sé cómo calmarlo. Hago lo mio. Ni lo pelo. Es una de esas cosas tan comunes a lo cotidiano que ni pena vale escribirlo pero hoy sí, lo hago porque hoy está por cambiar un curso en nuestra vida, como todos los días, quiere separarse de mi pero no sabe como hacerlo. Le sigo el juego mental. Quiere tanto separse de mi que se ha vuelto en sí una rutina más de nuestra relación.

A ser verdad nunca me ha dado por tomarlo en serio, bueno, eso de separarnos. Lleva años diciendo que no me quiere. Si fueremos países estaríamos siempre en pie de guerra. Grito, sí, me molesta que no acepte mis gritos o mis señas como yo no acepto sus directas en mi cara, quisiera que fuera más sutil, más indirecto que me diere anzuelos para alegrar la vida pero no, siempre me da cachos de la vida a rajatabla, sin chiste.

Le hablé a Lucha. Caíle. Llegó puntual como siempre, media hora más tarde de lo que esperaba, nuestra rutina de amigas. Puse Blue Six en eight track nada mas para que me cagara el palo. Pinche computer nerd. Siempre diciendo esto u lo otro de que aquello u esto se oye mejor con quién sabe que chingadera electrónica. Le subí el volúmen. Y le serví un viejo cooler de antaño, un 7-up con vino blanco de Napa Valley. Eso hace que me perdoné toda obsolutibidad moderna y prendé su cigarillo de preferencia, americanos, Benson and Hedges. Ni idea de decirle o preguntarle porque tardó tanto en llegar siendo que tengo emergencia en mis manos a flor de piel. El olor del tabaco me lleva a decadas que han pasado sin gloria ni pena.

Debieremos haber sido gemelas tu y yo dice en su voz filosófica. Women code: ¿qué tengo yo qué ver con tu hombre? O simplemente So what?


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