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11 de mayo de 2007

Una caja sin límites

En el periódico de derechas sueco, el svd, se publicó el día de hoy una recensión de un libro que me pareció extraordinario por la noticia y no por la recensión.

Y es que soy de cierta manera partidario de la propuesta de la autora recensionada.

Se trata de la autora sueca Lotta Lotass nacida 1964 en Dalarna. Ella ha publicado un libro en una de las casas editoriales de prestigio en Suecia, Albert Bonnier. Su propuesta me recuerda a los discos de CD que se veían allá por los noventas de grupos afines al movimiento llamado Industrial. Por aquellos días, los grupos neohippies que viéndose rechazados por las grandes disqueras adoptaron una posición de independencia y lograron sacar CDs a su manera, o sea, cd compuestos de música bajo un estilo el cual explotaba todo espacio para propagar su mensaje lo cual incluía hacer unas portadas de CD que llamaban la atención por lo inusual y lo diferente con acento en independencia artística.

Y es que hasta la fecha todo libro se le reconoce por su estructura que por más rebelión que haiga en él no deja de ser un prisionero de la forma del libro. Hay un libro, hay una primera página, hay una última página y todas esas partes que hacen de libros lo suyo, o sea, la estructura tradicional del complot, del personaje, de la cronología, et cera. Siento en carne propia los inicios del cambio anhelado, que el libro está por cambiar de forma ya que Lotta ha publicado un libro en una caja la cual contiene las hojas de su libro libre del orden cronológico que suele marcar a los libros tradicionales.

Esto le da libertad al lector de ordenar la lectura a su antojo.

Independencia.

A mucha gente tradicional no le parecerá esto pero la verdad sea dicha esto se hace todos los días, o sea, hay libros que levantamos sólo para leer unos cuantos pasajes. Otros los leemos a medias. Es el curso de la lectura que uno practica porque no siempre somos tan fieles a un sólo libro como uno bien es instruido a hacer por la sociedad en general ignorando la mayor fuerza o continuación del consciente humano, la intertextualidad. El lector es el quien decide el orden de la lectura. Las hojas están sueltas y hay que ordenarlo al antojo. La idea es hacer trizas de la demanda de que todo tienen que ser lineal. He ahí la gracia de la idea.

Me gusta, me gusta mucho la idea, se ajusta a mis necesidades.